Monday, August 20, 2012

Boston Restaurant Week - Mistral


For the next two weeks I am going to be having dinner in some of the most exclusive restaurants of Boston. It is a great opportunity attending these dinners thanks to the prix fixe menus of the Summer Boston Restaurant Week

Mistral 

We started Restaurant Week with Mistral. This French restaurant is located in the South End and it features Provençal food. As we arrived we were told to wait. I am not sure if it was because we were only half of the party (Lisa and I were on time while Scott and Paul were 20 minutes late) but we had to wait for almost 25 minutes over our reservation time. Once we were escorted through the dining room, we were sat in a beautiful table with two sitting in a semicircular bench and the other two in chairs. The decoration of the place is better than Boston average but still nothing fancy.

So we were presented with the prix fixe menu. It had 3 options as appetizers, 3 as entrées and 2 desserts. As appetizer we all got the tart with duck ragut and some sweet sauce. The sauce was excellent, the duck so-so. And as an entrée I got the salmon, with olives and small potatos. The piece of salmon was over cooked and the olives were too powerful for the dish, so each time you got one, it killed the rest of the dish. And as dessert, a very bland panna cotta. The wine was a Val de L'Ours, with an OK flavor and price.

The service was disappointing. We had to wait a lot to put our requests to the waitress and it took a long time to get our food served. The restrooms were OK. The lighting, as common in the US, not bright enough. I (strangely) enjoy seen clearly what I am eating and the people I am eating it with.

Monday, May 21, 2012

Más de un año por Boston

Hace un par de semanas que hizo un año que estoy por Boston. Mil cosas han pasado entre medias, y el balance es muy bueno.

El primer mes de estancia en Boston estuve viviendo en varios hoteles. No me quedé todo el mes en el mismo hotel porque con el tema de las graduaciones universitarias los hoteles están llenos y empecé en un hotelazo (el Ames Hotel, en pleno centro de la ciudad) y luego me enviaron a dos hoteles a las afueras, uno en Medford (La Quinta Inn) y otro delante de donde trabajo ahora (el DoubleTree de Dorchester).

Así que a principios de junio llegué a la casa del 354 de Harvard Street, en Cambridge. He sido muy feliz aquí. He conocido a gente majísima. Molly, Leander y Charlotte ya no están con nosotros, y los sí que siguen son Camille, Paula, Georg y Clemens. Me gusta mucho nuestra casa. Situada en pleno centro de Cambridge, a 10 minutos andando de Harvard Square, vivimos en una casa gigante que dividieron en 4 partes. La división es algo rara, por lo que tenemos un cuarto del sótano, la mitad de la planta baja y un cuarto de la segunda planta. Además, en la entrada tenemos un pequeño jardincito, y he empezado a hacer mis pinitos en agricultura urbana plantando unas cebollas, zanahorias, tomates y rábanos.

En cuanto a la vida personal, estoy muy feliz también. Ya hace unos cuantos meses que estoy con Alexa, una chica de Boston, que me ha ayudado a sentar poco a poco la cabeza :). Además de Alexa he tenido la suerte de conocer a un grupo de gente muy heterogéneo, un poco de todos lados, con los que no me he cansado de salir, hacer cosas y viajar.

Y el trabajo, que ocupa la mayor parte de mi tiempo, va más o menos. Estoy en una situación muy complicada desde hace unos meses. Estoy en medio de un cambio de trabajo, de la consultora en la que trabajo al cliente, y el proceso no está yendo todo lo rápido que quisiérmos. Es algo muy incómodo y que espero se solucione pronto. Quitando eso, el trabajo me gusta y tengo un jefe del que he aprendido mucho.

Espero volver a pillar carrerilla con las actualizaciones del blog.

Thursday, January 19, 2012

Y van dos partidos de los Celtics

Anoche fuimos a ver nuestro segundo partido de los Celtics. Nunca había visto la NBA antes, y este año, como los Celtics no están muy finos, las entradas están súper baratas en la "reventa". Como comentaba en un post anterior, la reventa está permitida en EEUU, así que si ves que no consigues revender tu entrada y solo quedan un par de horas para el partido, el precio empieza a caer en picado.


Las entradas del primer partido las pillamos dos horas antes y nos salieron por casi la mitad de precio. Pillamos las que están en la parte de abajo del graderío, detrás de una de las canastas. El partido tenía muy buena pinta, ya que enfrentaba a los Celtics contra los actuales campeones de la NBA, los Mavericks de Dallas. Con muy buena entrada, empezó el partido y los Celtics fueron por detrás haciendo la goma. El primer y tercer cuarto fueron dominados claramente por los Mavs, pero en el segundo y en el cuarto los Celtics se acercaron peligrosamente. Los Mavs desaprovecharon una ventaja de 7 puntos a mediados del cuarto cuarto y los Celtics llegaron a empatar a falta de 25 segundos. Luego apareció Dirk Nowitzki con un par de movimientos y sentenció el partido


Las entradas para anoche las teníamos desde hacía un tiempo. Nos hacía gracia ver a un español jugar en la NBA, por lo que fuimos a ver un partido de los Toronto Raptors de José Manuel Calderón. Habíamos pillado 7 entradas juntas, esta vez centradas en la grada superior. Me gustó más cómo se veía el juego desde allí arriba. El partido estuvo controlado por los Celtics en todo momento, y los minutos que Toronto jugó mejor fueron los que coincidieron con la sustitución de Calderón por Forbes. En el tercer cuarto el partido se rompió y los Celtics no dieron ninguna opción a los Raptors.

Lo más divertido de los partidos, los intermedios y la gente bailando en las pantallas. Ayer era día de los reservistas de la Guardia Nacional y se pasaron toda la noche enfocando a todos los que llevaban uniforme. Vamos, propaganda nacional.

Partido de los Celtics

[Esta entrada la escribí el otro día antes de ir a mi primer partido de los Celtics. Va con una semana de retraso]

Esta tardes vamos a mi primer partido de los Celtics en Boston. Hemos encontrado entradas a muy buen precio. El sistema es algo raro, pero creo que lo he entendido: la gente compra entradas, y luego la reventa está permitida, por lo que tienes mil páginas web donde recomprarlas. Cuanto más se acerca la fecha del evento, si quedan muchas entradas por revender, éstas bajan de precio. Así, al partido de hoy, aunque tiene muy buena pinta (los Celtics reciben al actual campeón de la NBA, los Mavericks de Dallas), no se han vendido todas las entradas, así que entre esta mañana y esta tarde las entradas han bajado unos cuantos dólares. La entrada más barata esta mañana estaba a 25$ y ahora está a 19$.

¡Qué emoción!

Wednesday, January 18, 2012

Fin de semana en Vermont


Ayer se celebró el día de Martin Luther King en los Estados Unidos. Este activista de los derechos de los negros en Estados Unidos nació el 15 de enero de 1929 y cada tercer lunes de enero se celebra su día.


Así que teníamos un fin de semana de 3 días para disfrutar. No había planeado nada (me enteré del puente la semana pasada), así que hablando con Alexa, que tampoco tenía nada planeado, decidimos pillar el coche y subir a Vermont. Este estado se encuentra al noroeste de Massachusetts, en dirección hacia Montreal. El nombre de Vermont viene del francés Monte Verde, aunque en estas fechas podría mejor llamarse Blancmont, porque todo lo que se ve es nieve.


El fin de semana no pintaba bien, con temperaturas en los fahrenheit negativos (eso es a partir de los -17ºC). Sin embargo no hacía ni pizca de viento, por lo que el frío se notaba en la cara al andar, pero he pasado más frío con temperaturas más altas. Creo que las mínimas temperaturas que pasamos este fin de semana estando fuera del coche fueron -3F (-20ºC).


Nos alojamos en el Woodstock Inn & Resort, un hotel en el pueblo de Woodstock (que no tiene nada que ver con el Woodstock que estáis pensando, el del festival, que está en el estado de Nueva York). Clasificado como uno de los 100 mejores hoteles de EEUU por Condé Nast, fue una experiencia buenísima. La habitación como todas en los EEUU, grande. Cama king size gigante, baño bueno y sólo eché en falta televisión en alta definición. A las 4 se servía el té con galletas, el gimnasio con piscina cubierta y jacuzzi muy bueno (había que pillar un autobús que te llevaba del gimnasio al hotel) y una preciosa chimenea en el lobby para calentarse.


Woodstock es un pueblo muy mono, en el que tienes para visitar 2 calles y las tiendas que hay en ellas. Poca cosa, pero pintoresco, con nieve por todos lados. De Woodstock lo que más me gustó fue la granja de Marsh-Billings-Rockefeller. Nombre largo para una granja que han convertido en Parque Nacional, y que ha pasado por las manos de estas 3 famosas familias estadounidenses hasta que los Rockefellers la donaron al Servicio de Parques Nacionales en 1989. En esta granja se puede ver la arquitectura rural del siglo XIX y como sigue funcionando como granja, unos magníficos ejemplares de vacas (alguna campeona nacional de "belleza"), ovejas, caballos o bueyes.


Además de Woodstock, visitamos Hanover donde se encuentra la Universidad de Dartmouth, el pueblo de Quechee, las granjas de Sugarbrush y la fábrica de queso Cabot.


En el aspecto culinario, todo notable pero sin sobresalientes. Mi preferido fue el desayuno en el Mont Vert en la calle Main de Woostock. El sandwich de huevo, beicon y chedar estaba sublime (el chocolate caliente normal). La cena más cara, la del Simon Pearce en Quechee, me pareció buena pero excesivamente cara (me tomé un buen trozo de bacalao con costra de rábano picante y puerro frito). Y en Woodstock el Bentley's me sirvió dos buenas costillas de cordero en su salsa.

Friday, December 30, 2011

The Nutcracker, en la Boston Opera House


Anoche, gracias a la generosidad de Lex, fuimos a la Ópera de Boston a ver el ballet The Nutcracker, El Cascanueces, de Tchaikovsky. El otro día le dije que nunca había visto ballet, y me comentó que la Compañía Boston Ballet estaba representando las últimas funciones de su actual puesta en escena de El Cascanueces, que llevan representando desde 1995, y que el año que viene cambiarán.


La Ópera de Boston, al contrario del Real de Madrid, es lo que se espera de una ópera. Como decía mi tío Toni, una torre de control de un aeropuerto tiene que ser grande y parecerlo. Algo así pasa con las óperas, tienen que ser grandiosas y además parecerlo. Ésta cumple con los cánones, mucho oro, mucho terciopelo, y un par de pisos que sientan a más de 2600 personas.


Pillamos las entradas que teníamos reservadas en la taquilla y subimos al segundo piso. Desde ahí se puede admirar el inmenso fresco que ocupa el techo de la sala. Las entradas no parecían nada del otro mundo, pero me equivoqué. Empezó el ballet y con ello una puesta en escena genial. Muchas canciones conocidas, unos decorados impresionantes, y lo más importante, unos bailarines que me parecieron de otro planeta. Tal vez esto es lo que se ve en cualquier ballet, pero a mi me pareció irreal :).


Mis número favoritos fueron "Nº 12 Valse des flocons de neige" y el "Nº20 Grand ballabile" y los dos números con el oso de peluche gigante. Gran regalo de fin de año!

Thursday, December 29, 2011

Comida de San Esteban en El Serrat


El día de San Esteban se celebra el 26 de diciembre y es un día festivo en Cataluña. Las familias se reunen y comen juntas canelones y carne, estos primeros rellenos con los "restos" de la comida de Navidad.

En nuestra familia siempre nos reuníamos con nuestra bisabuela, Enriqueta de Luna (según ponía en su menú de boda, Enriquetilla). Desde que murió hemos seguido manteniendo la tradición, y aunque siempre faltan algunos, siempre tenemos una buena cantidad de asistentes. Cuando me bisabuela vivía hacíamos la comida en un hotel de Vic (localidad de donde es mi abuela materna), pero al par de años de morir mi bisabuela movimos la comida a un pueblo cerca de Vic, Taradell, donde el famoso restaurante Can Jubany ha abierto una sucursal, El Serrat.


El sitio es espectacular, al lado de un campo de golf, en un edificio moderno de acero corten y cristaleras infinitas. Todo ello con una vista del Pirineo de un lado y el Montseny del otro. ¿Y la comida? Pues os la paso a relatar.

Aceitunas gazpachas
Con sus zanahorias y guindillas. Esto se echa de menos en EEUU

Galletas "oreo" de parmesano

Una de las creaciones más originales.

Mollete de pan con jamón ibérico "Joselito"

Excepcional. Simple combinación de pan con jamón... ¿pero qué más podemos pedir?

Air-baguette de tocino iberíco con caviar de aceite de oliva

Exquisita elaboración, con la esferificación del aceite y el ligero crujiente del tocino

Crujiente de brandada de bacalao

Hojaldre de higo caramelizado y mi-cuit de foie


Caldo con "galets" y albondigas

***
Canelones

Este plato es lo mejor de toda la comida. Sí, me siento como un niño tomando la pasta con la cremosa bechamel y el relleno
***
Pato asado con relleno de foie y frutos secos
En este punto ya estamos que explotamos y nos traen carne con foie? 9 sobre 10
***
Tronco dulce de avellanas y chocolate con crujiente de barquillo

No os dejéis llevar por el nombre. Yo no daba nada por el que fue el acabó siendo el mejor plato de toda la comida.

Wednesday, December 28, 2011

Navidades en España

Estas Navidades han sido cortas pero intensas. He pasado una semana escasa en España, pero ha valido la pena.

Salí de Boston el martes pasado, y por primera vez en mi vida perdí un avión. Otras veces he estado cerca de perderlo (me acuerdo de una noche loca de karaoke antes de salir para Camboya) pero esta vez se consumó el desastre. Llegué al Logan y me dijo el de US Airways que mi vuelo había cambiado de hora y que me daban asiento para el día siguiente. El billete lo había reservado mi jefe a través de la agencia de viajes con la que trabajamos, y tal vez le comunicaron el cambio y él se olvidó de decírmelo. ¡Quién sabe! De todas formas llamé a la agencia, me recolocaron en otro vuelo vía Dublín y llegué un par de horas más tarde de lo planeado.

En Madrid estuve solo un par de días pero me dio tiempo a ver a mucha gente. Quedé con Guille, Luis y Fer, con los ex compañeros de Isban, con Lola y Alicia. Tomamos tapas, cañas y cafés pero no me dio tiempo a pasearme mucho por Madrid.

El viernes por la mañana, después de salir el día antes de copitas con los compis, subimos en coche a Barcelona con mis padres. Un Madrid Barcelona en coche es como un vuelo transatlántico corto, pero sin pelis ni comida. Es curioso como tras tantos años de hacer este camino llegas a memorizar todos los paisajes por los que pasas durante 620 kilómetros.


En Barcelona me quedé en casa de Santi, que se ha independizado en un precioso piso al final de Travesera de Les Corts, donde corta con Avenida de Sarria. Tuvimos muchas comidas con familia (Navidad, San Esteban), cenas con familia (con mi tío Augusto, el día de Nochebuena) y mil historietas con unos sobrinos y sobrinas que están creciendo rapidísimo.


Para volver, otra vez, vía Dublín con Aer Lingus. Curioso lo del aeropuerto de Dublín, donde se pasa el control de pasaportes y aduanas de Estados Unidos antes de subir al avión. Te ahorra tiempo, aunque la educación de los agentes de inmigración es igual de horrorosa que en EEUU. Tanto que esta vez he abierto una reclamación en la página web del Servicio de Control de Fronteras de EEUU.

Wednesday, November 30, 2011

Biblioteca Pública de Cambridge


A una manzana de mi casa está la sede central de la Biblioteca Pública de Cambridge. Desde que me apunté la visito al menos una vez a la semana, y he pillado todo tipo de libros: literatura de ficción (Brooklyn Foolies), libros de cocina (Great Easy Meals), guías de turismo (Fooder's de Boston y Nueva York) e incluso documentales (When we were kings). El catálogo es muy amplio, y la biblioteca pertenece a la red Minuteman Library Network, que agrupa a las bibliotecas de todos los pueblos y universidades de la zona, por lo que existe un catálogo interbibliotecario grandísimo. Mis próximos libros a leer de ficción son los siguientes:

- The Great Gatsby
- To Kill a Mockingbird
- Les Miserables
- Lord of the Flies

LA Burdick Chocolate en Harvard Square


Un sitio que me ha descubierto Lisa y del que estoy súper enganchado es el LA Burdick Chocolate. Esta pequeña chocolatería, en Brattle Street, sirve un chocolate caliente de muerte. Lo tienen en varios tamaños, pero el tamaño pequeño (demi) de chocolate negro es una delicia. Luego tienen pastelillos para acompañar, que no matan. Probé los macarrons y sin estar malos, no eran macarrons. Y el pastel de chocolate y limón sabía a medio limón, a poco chocolate y nada más. El café espresso tampoco especial.

Vamos, que lo que hacen bien, el chocolate caliente, les sale de fabula.

Clover en Harvard Square


El sábado fui a un sitio del que había oido hablar y que me dejó indiferente, el Clover. La idea empezó como un camión que servía comida por la calle y hace un año abrieron una sucursal "fija" en Harvard Square, en la calle Holyoke St. Lo de "fija" es porque el ambiente que han creado para el restaurante recuerda más a un escenario temporal que a algo que piensen que va a durar.

La comida fue lo más flojo de todo. Fui sin saber que era un restaurante vegetariano, pero no creo que ese fuese el problema. Me tomé un falafel en pan de pita, y no fue nada más sabroso que el que me tomo en los kebabs de Madrid. La bebida que me pedí fue una limonada a la canela, que ni fu ni fa. Vamos, que no salí de allí más contento de lo que había entrado.

City Girl Cafe


El domingo descubrí City Girl Cafe. Este pequeño restaurante en la zona de Inman Square se merece de momento el título a mejor brunch dominguero de Boston.

La noche del sábado al domingo estuvo nevando, por lo que cuando salí de casa el domingo a las 10:45 hacía un día soleado, con la nieve del día anterior, pero con una temperatura bajísima. Subí por Dana hasta Cambridge Street y de ahí subí andando hasta la interesección con Hampshire Street donde está el City Girl Cafe. Me hicieron esperar en la calle, medio congelado, 20 minutos, pero la espera tuvo su recompensa. En una mesa pequeña me trajeron un café que, aunque esté en la media de lo que se sirve en este país, estaba malillo. El plato fuerte que me pedí fue "asiago biscuits with sausage gravy; served with scrambled eggs", que se traduce algo así como panecillos de asiago con puré y salchichas sobre huevos revueltos. El plato estaba divino. El servicio correcto, y aunque tenían gente esperando en ningún momento sentí como que me estuviesen echando. Repetiremos.

Thanksgiving en casa


El jueves pasado celebramos el día de Acción de Gracias en casa. Este día es una gran fiesta estadounidense, tal vez la mayor fiesta estadounidense, algo parecido a nuestro día de Navidad. Lo típico para este día es comer pavo asado relleno de pan y verduras.


Como en mi casa son así, decidimos que ya que nos poníamos debíamos comprar un pavo bien grande. Nos reservaron un pavo de 19,5 libras (9 kilos) y empezamos a eso del mediodía la larga tarea de cocinarlo. Lo primero es sacarle lo que hayan dejado dentro del pavo. El nuestro llegó muy limpito y lo que habían dejado (cuello e intestinos) lo tiramos a la basura. Luego hicimos el relleno (aquí conocido como stuffing) a base de pan y verduras. Separamos la piel del pavo, lo rellenamos, lo rociamos con caldo y lo envolvimos en papel de plata antes de meterlo al horno.


Una vez que el pavo estuvo en el horno empezó la tarea del resto de los platos acompañantes. Hicimos muchas castañas al horno, judias verdes, zanahorias, puré de patata y nabo, gratén de patatas, coles de bruselas con jamón, salsa para el pavo (reducción de su caldo con harina), salsa de arándanos, pastel de manzana y pastel de calabaza. El pavo tardó sus 5:30 horas en cocinarse, por lo que aprovechamos para catar buenos vinos, cervezas y sidras.


Los anfitriones fuimos todos los compañeros de la casa. Camille en un principio se iba a volver a California, pero los experimentos del laboratorio no están saliendo del todo bien y se quedó para trabajar. Además vinieron Christoph y su novia, Apolline, Michel y Antonia. El pavo salió muy rico (para lo que es el pavo), pero mis favoritos sin duda fueron el puré de patata y nabo y el gratén de patatas.

The Descendants


Me encanta George Clooney. No necesita hacer de guapo para hacerlo de lujo. No necesita un buen guión, ni chicas guapas.

Ayer fui a ver con Roshan su última película, The Descendants (Los descendientes en España), a los cines de Kendall Square. La película relata la vida de un hombre de negocios de Hawai, cuya mujer sobre un accidente en una lancha motora, y que se encuentra con dos hijas de 10 y 15 años de las que se ha despreocupado en los últimos años.

El argumento es poco más que inexistente, una pequeña historia de (des)amor, peleas familiares y un par de personajes graciosos. Es curioso como con tan poco han creado una notable película. Hay un equilibrio entre humor y drama (tiene muchas escenas en las que no sabes si reirte o tomártelo en serio), George Clooney está magnífico, la banda sonora crea una atmósfera muy hawaiana y los interiores están muy cuidados.

Moraleja: No se necesita un gran guión para hacer una buena película.

Wednesday, November 23, 2011

Happiness

Happiness is sunshine in the morning when you don't have to get out of bed. Its the leaves falling golden around you as you walk along the river. Its the smile on a stranger's face. Its the silent support of friends. Its the sensible knock from family. Its knowing that right now you have a chance to be alive and that by knowing that you are not wasting that chance. It is being wrapped up warm with a loved one. Its the smile on my brother's face. Its the silence in the house that you know is home.
By R.

Tuesday, November 22, 2011

Foto de familia, Halloween 2011


Os dejo una foto de mis compañeros de casa, la noche de Halloween. Fue una gran noche y por fin conseguimos una buena foto de toda la familia junta.

Sunday, November 20, 2011

The Winter is coming


Como dicen en la serie Game of Thrones, winter is coming. El invierno se acerca, y con ello los miedos de qué será de mi: frío, noches que empiezan a las 4 de la tarde, gente en sus casas. ¿Qué será de mi?

Tuesday, November 01, 2011

Soy feliz en Boston

Tal vez ya haya escrito algo parecido desde que llegué a Boston, pero no por ello quiero dejar de volver a escribirlo. Soy feliz en Boston. ¿Porqué?


1) Me gusta donde vivo: He tenido la INMENSA suerte de caer a vivir con una gente que son mucho mejores de lo que podría haber deseado.
1.1 Clemens: El alma de la casa. Ciéntifico loco austriaco, de mi año, que estudió en el ETH y se vino a Boston a hacer el doctorado. Es la persona más comprensiva de la casa, la que tiene el corazón más grande, siempre atento a cómo estamos todos, y en cierto sentido, y espero que ni traduzca esto ni se ofenda si lo traduce, la madre de todos. "Cierra la puerta que se escapa el frío", "se te ve con mala cara, ¿qué tal los proyectos?". Hace un tándem perfecto con Alix, su novia francesa, que aunque no vive en la casa, pasa muchas noches por aquí.
1.2 Georg: El cocinero de la casa. Este tío nació para ser medio modelo de Armani medio chef profesional. Para lo primero le falta ser un poco más alto y para lo segundo debería dejar su espectacular carrera profesional como físico cuántico. Al igual que Clemens, está en Harvard habiendo estudiado la carrera en el ETH de Zuric. Le gusta tener el cuarto super ordenado, es una persona súper segura de si mismo y le gusta todo aquello que sea sofisticado. Los domingos por la mañana le adoro por sus brunches y los sábados por la noche por las empanadillas chinas que nos cocina antes de irnos a dormir.
1.3 Camille: El aire fresco de la casa. Quizás la persona más compleja de todos. No le he pillado del todo el truco y creo que nunca se lo pillaré. Ni yo ni la mayoría de la gente. Una tía súper independiente, a la suya, muy parecida a su madre (con la que ya he coincidido un par de veces), muy directa por lo que a menudo parece ir con sentido de superioridad. Es la persona más diferente del grupo, tal vez porque sea la única estadounidense. Amor odio.
1.4 Charlotte: La hermana pequeña de la casa. La persona con la que vivo a la que más quiero. No es la más simpática, ni la más carismática, ni la más fiestera, pero hemos conectado muy bien. Nos vamos al cine, nos contamos nuestras cosas y nos lo pasamos debuti. Al igual que yo, trabaja, lo que nos separa un poco del resto que siguen estudiando y que llevan viviendo juntos un año más que nosotros.

2) Me gusta mi trabajo: He caído en un gran grupo de trabajo, con un jefe que parece que está siempre enfadado pero que tiene una gran inteligencia y estoy aprendiendo muchísimo de él. No sólo con él, sino con el resto del staff: Paul, Keerti, Victor, Scott. Estoy aprendiendo de Riesgos, algo que nunca había tratado en mi vida, estoy aprendiendo a trabajar con estadounidenses y españoles a la vez y estoy aprendiendo a comerme marrones y a solucionarlos. Me gusta lo que hago.

Saturday, October 22, 2011

Sorel Men's 1964 Premium T Canvas Boot

El jueves fue un gran día. Muchas buenas noticas: el trabajo iba bien, me sentía feliz, ETA declaró el abandono de la violencia y me metí una deliciosa sopa tailandesa con gambas. Andando para casa pensé: "oye, si llego y están mis botas esperando en casa, será un día perfecto". Las botas no estaban, así que el día se quedó en casi perfecto.

¿De qué botas hablo? Para los que no lo sepáis, el clima en Boston es difícil. La frase que más me gusta es la de "si no te gusta el tiempo en Nueva Inglaterra, espérate 10 minutos". El tiempo cambia muchísimo, un día puede hacer un calor húmedo sofocante, y al día siguiente la temperatura cae 20 grados y te llueve sin parar. Y en invierno es conocido por las tormentas de nieve y las temidas tormentas de hielo (lluvia que va cayendo y se transforma en hielo antes de tocar tierra).

Para sobrevivir a estas condiciones ya estoy preparado. Me traje el pantalón y el abrigo de esquiar. Calcetines, gorros y guantes. Pero me faltaban las botas, unas botas con las que andar por ciudad cuando todo está cubierto de nieve y cuando uno tiene que andar de casa al metro aunque no tenga ganas y estemos a -15º. Así que mirando llegué a unas botas preciosas de Sorel, en varios colores y con un precio bastante bueno (110$). Miré mi talla en una tienda de Harvard Sq (donde costaban 130$) y luego me fui a Amazon que eran más baratas. No sé qué hice que al final el precio se quedó en 82$ (ojalá lo supiese para volver a hacerlo) y me acabaron llegan a casa anoche. En vez de hacer perfecto un día casi perfecto, me alegraron un día que parecía que iba a acabar muy mal. Muy mal porque estoy en la ofi trabajando (ahora estoy esperando que me pasen unas cosas) y me pusieron una sonrisa en la cara. Os adjunto las fotos del desempaquetamiento.




Sunday, October 16, 2011

Fin de semana en Maine


Los estadounidenses son gente muy práctica. La mayoría de las fiestas las hacen coincidir con jueves, viernes o lunes para tener puentes. Así, este pasado lunes se celebraba Columbus Day (el Día de la Hispanidad), pero en vez de caer en 12 de octubre como pasa cada año en España, aquí se celebra el 2º lunes de octubre, por lo que puede caer entre el 8 y el 14 de octubre. Hasta principios de la semana pasada no tenía ningún plan, y como no me quería quedar en Boston durante uno de los últimos fines de semana de buen tiempo del año, miré cuál era el Parque Nacional más cerca de Boston.



Maine es un gran estado en extensión (no tanto en población) que queda en el extremo noreste de Estados Unidos, haciendo frontera con las provincias canadienses de Quebec y Nuevo Brunswick por el norte. Es una zona conocida por su naturaleza y allí se encuentra el Parque Nacional de Acadia, el primer Parque Nacional de los Estados Unidos al este del río Misisipi. Para llegar allí alquilamos un coche en Enterprise, muy barato porque conocemos a alguien que trabaja allí. Bueno, no lo conozco yo, sino que es un amigo de Lauro, el compañero de trabajo mexicano que se vino conmigo a Maine.


Salimos el viernes por la noche y llegamos a las inmediaciones de Acadia pasadas las 00:00. Pillamos las llaves de nuestra habitación en un hotel muy mono (Knights Inn Bar Harbor), un edificio largo de una sola planta con porches y sillas a la entrada de cada habitación, y a dormir hasta el día siguiente. No dormimos mucho, a las 8 estábamos duchados y desayunando en el hotel (café, zumo y mufins, nada espectacular). Pillamos el coche, condujimos hasta el parque, compramos nuestro pase semanal (es obligatorio comprarlo aunque solo entres una vez) y condujimos por la carretera circular que rodea el parque. Llegamos a las inmediaciones de Sand Beach y dejamos el coche para empezar la primera caminata del día: subir al Beehive y al Gorham Mountain pasando por el lago The Bowl. Bajamos hacia la playa y volvimos al coche por el camino paralelo al mar. Nos hicimos unos sandwiches y nos los tomamos en Sand Beach, disfrutando de la arena y las olas. Lauro que es un valiente hasta se bañó mientras yo disfrutaba del solecito otoñal.



Y por la tarde seguimos con el coche por el Loop (carretera circular) hasta el Jordan Pond (un gran lago) donde nos hicimos el perímetro del lago y subimos al pico Penobscot, desde donde se disfrutaba de unas magníficas vistas del parque. Bajamos, pillamos el coche y nos fuimos de vuelta al hotel, pero antes haciendo dos paradas estratégicas. La primera fue en un restaurante al lado de la carretera, donde venden marisco y te lo cuecen para tomártelo en unas mesitas que tienen al aire libre. Imaginaros el buen tiempo que hacía, ya que Maine es conocido por su mal tiempo, y estábamos cenando al fresco. Buenísima la langosta, seguida de medio kilo de mejillones, una mazorca de maíz, ensalada de col y mucha mantequilla. Y la segunda parada, no tan sabrosa pero muy productiva, fue en el Walmart. Acostumbrado a los precios de Boston para todo, lo del Walmart me parece que estoy robando a alguien. Me compré cosas de primera necesidad a mitad de precio que lo que pago en Boston!


El domingo nos volvimos a despertar pronto y nos fuimos a alquilar una canoa para navegar por el Long Pond. Ni yo ni Lauro teníamos demasiada experiencia en el arte de las canoas, pero nos pusimos chuni chano y nos hicimos el lago de arriba a abajo. De vuelta, matados, Lauro tirándose una vez más al agua, devolvimos la canoa. Entonces fue cuando nos dijeron todo lo que habíamos hecho: 4 millas de largo tenía el lago, por lo que habíamos hecho 8 millas!!! Con la satisfacción del deber cumplido, nos pillamos el coche para ir a Bar Harbour, el pueblo central de la isla en la que se encuentra el parque. Muy bonito, con mucha vida y con gente con pasta.


Y la idea fue pasar el resto del tiempo conociendo los pueblos entre el parque y Boston. Así, antes de que anocheciera, nos bajamos a Candem, a una hora del parque, es un bonito pueblo al lado del mar. Cuando se hizo de noche decidimos bajarnos a un motel en Lewiston que habíamos pillado por internet y que estaba al lado de los pueblos que queríamos ver el día siguiente.


Empezamos con Freeport, que no está mal, pero es más un gran centro comercial que un pueblo! Como no nos gustó mucho (a Lauro le gustó más que a mi porque se compró medio pueblo) nos fuimos al otro lado de la bahía para ver el parque estatal de Wolfes Neck Woods, el que me gustó muchísimo. Pasamos un rato por allí antes de bajar a Portland, la ciudad más grande de Maine, donde se puede disfrutar del Puerto Viejo y de mucho ambientillo con tiendas y restaurantes en calles peatonales. Para cerrar el viaje, y antes de pillar el coche para volver, nos fuimos a un Domino's Pizza a disfrutar de una pizza con queso feta y espinacas.

Ya de vuelta a Boston, dejé a Lauro en su casa, deje mis cosas en mi casa, bajé al aeropuerto a dejar el coche y me volví con la sensación de haber pasado un grandísimo fin de semana.